Hace aproximadamente dos años que escucho a mi hermano
(Jony) diciendo: “hoy tengo reunión para planificar el taller”, “ los sábados
estoy complicado porque siempre hacemos una actividad en el taller”, “Mari,
tenes que venir, te va a encantar y vas a poder colaborar con lo que más te
guste”, “ siempre se necesita gente”.
Tenía muy poca información acerca de lo que hacían, solo
sabía, por lo que él me contaba, que era una asociación sin fines de lucro que
se llama “Todo empieza por tus manos”;
frase que le puse en la torta que le prepare para su cumpleaños.
Con el tiempo me empezó a interesar de qué se trataba. Me
dijo que habían conseguido un espacio físico en Valentín Alsina, para mí fue
como si me dijera en el fin del mundo, de Villa Martelli a ese barrio, había
una abismo. Hasta que un día, el sábado anterior al festejo del Día del Niño,
me invitó, o mejor dicho nos invitó a Aitana (mi hija) y a mi a pasar la tarde
en el taller. Al principio dude, porque implicaban dos colectivos, dos horas y
pico de viaje; pero me decidí, nos preparamos y emprendimos el viaje.
Hoy agradezco haber ido, pude entender qué era lo que
movilizaba tanto a mi hermano y a ese grupo. Llegamos y había clima festivo,
rayuelas en el piso, juegos de emboque, una canchita casera de fútbol tenis,
una mesa enorme llena de temperas, telas, papeles, pinceles, una riquísima
merienda con torta y chocolatada. Enseguida Jony me dijo: “Mari, ¿nos acompañan
a buscar a los chicos? Fuimos, así pateando las calles del barrio, calles de
tierra, llena de chicos/as en las veredas, familias tomado mate, saludándonos
(ahí entendí que los conocían y que los esperaban cada sábado). Ahí estábamos
haciendo la invitación para festejar el Día del Niño. Algunos adultos, nos
decían: “Después ¿los pueden acompañar a
casa? Confiaban mucho en ese grupo.
Así pasamos la tarde, con grupos de diversas edades y con
propuestas de actividades interesantes para cada edad, con un adulto a
disposición para lo que necesiten.
Yo participe de la propuesta de arte. Me arremangue y
empezamos a decorar unos antifaces. Note mucho entusiasmo en todos, vi la
enseñanza de valores tales como el compañerismo, el trabajo en equipo, el
respeto, el cariño, el compromiso, que en muchas instituciones formales se
están olvidando.
Otra de las propuestas en las que fui participe, fue una
salida que hicieron al Parque Lezama, para ver a las murgas en época de
carnaval. Me sorprendió lo organizados que estaban. No solo iban niños, sino
adolescentes, y que muchos
de ellos me dijeron, que “todo empieza por tus manos” los
había sacado de la calle y que los visibilizaban, que se sentían importantes.
Ahí fue que entendí todo lo que a mi hermano lo movilizaba, hacer que se vean,
que se escuchen, que se sientan todos aquellos, que de una u otra manera el
Estado los había olvidado.
Luego de estas experiencias, le pregunte a mi hermano, si
solo hacían eso los sábados, y me dijo que no, que de a poco se están agregando
talleres con profes que lo hacen ad honorem, de circo, boxeo, apoyo escolar,
pero que se hace difícil conseguir gente que quiera laburar sin recibir un
salario a cambio.
Durante este último tiempo, son parte de “Niñez y
territorio”, que es una organización que depende de algún organismo del Estado,
que busca reunir a todas aquellas personas o asociaciones dedicadas a la niñez.
Realizan distintos encuentros, y reuniones poniendo en común las experiencias
vividas.
Ahora si puedo responder al título de “mis saberes
previos” SI, TODO EMPIEZA POR TUS MANOS. Querer es poder, querer ayudar es
poder hacerlo más allá de las circunstancias desfavorables en las que uno se
encuentre.
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